Enfermedades gastrointestinales, gastroenteritis
La Gastroenterología, es la
especialidad médica que estudia el sistema digestivo humano y las enfermedades
que le pueden afectar en su desarrollo normal. Los especialistas en ese campo,
llamados gastroenterólogos, estudian y tratan trastornos del esófago, el
estómago, el intestino delgado, el intestino grueso, el colon y entre otros
organos de nuestro cuerpo que forma parte de este sistema. A este grupo de
organos, se le conoce como tracto gastrointestinal, así como del hígado, la
vesícula biliar y otros órganos implicados en la digestión.
Gastroenteritis
La gastroenteritis es
una inflamación de la membrana interna del intestino causada por una bacteria o
parásitos. La gastroenteritis viral es la segunda enfermedad más común en los
Estados Unidos. Se disemina a través de alimentos o agua que estén contaminados
y el contacto con una persona infectada. La mejor prevención es lavarse las
manos frecuentemente.
Las bacterias que más comúnmente causan gastroenteritis son los géneros
de Salmonella, escherichia, Shigella y Campylobacter.
La pérdida de apetito y las náuseas, seguidas de diarrea abundante, son
los primeros síntomas de una gastroenteritis. Poco después se producen accesos
de vómito y movimientos intestinales, con diarrea acuosa, dolores y espasmos
abdominales, fiebre y extrema debilidad. Las deposiciones suelen ser muy
líquidas y, algunas veces, si la enfermedad se prolonga mucho tiempo, pueden
llegar a contener sangre y mucosidades. Por lo general, los síntomas desaparecen
después de dos o tres días. La diarrea y los vómitos que se presentan en un
ataque de gastroenteritis originan una rápida pérdida de líquido y de elementos
químicos, como sodio o potasio, lo cual puede causar una deshidratación grave,
que alteraría la función química del organismo y, si no se remedia, puede
afectar la función del hígado y de los riñones. Los riesgos son mayores en el
caso de los niños, sobre todo de los menores de 18 meses, y también en los
ancianos.
Medidas preventivas
- Lavarse las manos después de utilizar el sanitario y antes de comer.
- No consumir alimentos en lugares poco higiénicos.
- Evitar la proliferación de insectos dañinos como las moscas y/o cucarachas en las alacenas de alimentos.
- Tomar sólo agua hervida o debidamente esterilizada.
- Tapar adecuadamente los depósitos de basura.
- Lavar con agua y vinagre los alimentos a consumirse crudos (hortalizas, frutas, verduras, u otros abarrotes).

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